Caminé con las dudas, de vivir un gran día, o de resbalarme en sus pensamientos hasta no ser más que la copia misma de una sombra; pero "eché pa´ lante" y llegué al punto de encuentro.
Mi mente fluctuaba entre muchos pensamientos y, no es de menos esperarse de mí, algo de nerviosismo. Una gran mirada compartiría el día conmigo, y en mi recaía la intención de darle sonrisas.
Postrado en el mundo del metal de mi silla y con un vidrio traslúcido a mis espaldas, esperé, mientras veía los rostros de gente desconocidas, circunvalar el perímetro donde yacía mi cuerpo, sin pensamientos.(1)
Pasaban los segundos y mi calma no se inmutaba, deseaba pasar un tiempo con ella.
Lo único que he escrito (no lo he hecho en tiempo), es algo diminuto, y, con incertidumbres del "porqué".
"El tiempo imita palabras y miradas,
la luna grita aquellos sentimientos desesperados y no correspondidos,
la fuerza quita al pensamiento
y el odio destruye todo lo demás...
Pero tú, dentro de mis brazos,
construyes cascadas dentro de mis ojos,
ríos de libertad con cada beso,
y el olvido del mal con tu querer...
Alimentas a la esencia que da forma a mis palabras,
y me mueves suavemente al vaivén de tus suspiros,
como si mi alma esté pendiendo de un sólo hilo,
que sólo tú lo puedas usar"
(1) : Mi pensamiento estaba preocupado por ella.